10/07/19

Las termoeléctricas de Pilar y el mega apagón del día del Padre


A la hora de explicar las causas y deslindar responsabilidades por el mega apagón del día del Padre que dejó sin electricidad a casi 50 millones de usuarios de Argentina y países vecinos, el Gobierno sostuvo que fue el resultado de una “cadena de errores cuyo desencadenante fue una negligencia de la empresa Transener la cual resulto ser claramente la “responsable primaria” del histórico blackout.

A explicar las conclusiones preliminares de la investigación oficial del mega apagón ante el Senado, el Secretario de Energía, Gustavo Lopetegui señaló que había sido una “concurrencia concatenada de fallas" que se originó por un “desbalance entre oferta y demanda de energía que provocó la salida de servicio de la línea de alta tensión que une los nodos Colonia Elía (Entre Ríos) y Belgrano (Buenos Aires) como consecuencia de un cortocircuito”.

Según explicó Lopetegui, al producirse el cortocircuito "tendría que haber funcionado la desconexión automática de generación (DAG) para compensar la caída de demanda del sector afectado por la falla en la línea de alta tensión. Eso no ocurrió porque cuando Transener realizó el bypass para cubrir la salida de servicio de la línea Colonia Elia-Campana y cambió la arquitectura de la red, no efectuó la reprogramación de los parámetros de la desconexión automática de generación (DAG)”.

De acuerdo con la explicación oficial, ese incidente debió haber afectado a sólo al 40% del sistema interconectado nacional, pero se extendió al resto del país porque hubo otras fallas posteriores de distribuidoras y generadoras.

En el caso de las distribuidoras “69 de las 75 operadoras del país cortaron menos de lo que debían cortar la demanda y no cumplieron con el corte que se habían comprometido a realizar con la Cammesa".

Y por el lado de la generación, varias centrales se desengancharon prematuramente y tardaron más de lo normal para reconectarse a la red, lo cual agravó seriamente el desbalance total del sistema iniciado por el cortocircuito inicial de Transener.

Según la investigación oficial “si hubiesen operados todos los mecanismos de protección, el apagón solo hubiese afectado el 40% y no al 100% y la recuperación se habría concretado mucho más rápido y no en el lapso de las 14 horas que tardó el restablecimiento total del servicio".

En el caso específico de las fallas del sector de generación, el informe elaborado por el Gobierno --que ahora está en poder de la Cammesa-- identificó a cinco centrales que se desengancharon antes de tiempo y que complicaron seriamente el funcionamiento del sistema.

Esas centrales –que pasaron a ser calificados “en off” como poco confiables—son la central nuclear Embalse (operada por la estatal Nucleoeléctrica Argentina; las térmicas El Bracho (operada por YPF Luz) ; Termoandes (a cargo de AES); Agua del Cajón (controlada por la privada Capex) y Renova (del grupo Albanesi).

Pero así como hubo usinas que no estuvieron a la altura de las circunstancias, también hubo otras que no solo demostraron su eficiencia, sino que además le dieron la razón a los funcionarios y técnicos que planificaron y aprobaron sus instalaciones en el marco del programa de ampliación de la capacidad de generación implementado por medio de la resolución 21/2016.

Se trata de las usinas termoeléctricas Matheu II (operada por la empresa APR Energy) y Matheu III (a cargo de Araucaria Energy) que se encuentran localizadas en el partido bonaerense de Pilar.

Pese haber sido cuestionadas por un grupo de vecinos y asociaciones ambientalistas, éstas dos centrales jugaron un papel clave para poder restablecer el suministro eléctrico a casi 1 millón de usuarios de del Conurbano el día del mega apagón.

Tras haber entrado rápidamente en servicio tras las instrucciones de la Cammesa, las dos usinas le permitieron a la distribuidora Edenor poder normalizar el servicio a casi todos los partidos de la zona norte y noroeste del Gran Buenos Aires a media mañana del domingo 16 de junio cuando en la mayor parte del país la reconexión demoró hasta la tarde y noche.

Ante esta situación, los funcionarios más memoriosos de la Cammesa sacaron a relucir un informe técnico de fines de 2017 elevado al juez federal, Adrián González Charvay en el cual se destacaba que el funcionamiento de las termoeléctricas “será fundamental para el normal funcionamiento de una parte importante de la demanda del área norte del GBA, ya que ella permitirá evitar y/o disminuir la ejecución de cortes a la demanda para soportar la disminución en la capacidad de transmisión”.

Al analizar el caso específico de la central Matheu II de APR Energy, el premonitorio informe de la Cammesa había resaltado que: “Otra importante característica de valor para la atención de la demanda es que, ante una eventual falla severa que afecte la alimentación total a la Estación Transformadora Matheu o a la Estación Transformadora General Rodríguez (colapso parcial o generalizado del Área GBA), la central tiene la capacidad y flexibilidad de arrancar en forma autónoma en corto tiempo y abastecer el área cercana con sus 228 MW y además reducir los tiempos de arranque de otras centrales de generación del área que requieren de una alimentación externa para su puesta en marcha.

A ese argumento, el informe agregó las siguientes razones que justificar la instalación de la usina:

--De no contar con la central ante una situación de indisponibilidad de las líneas y transformadores que alimentan la zona, el abastecimiento se vería afectado llegando a requerirse cortes en el área durante las horas de mayor demanda que en el invierno se dan durante la noche (de 19 a 23 aproximadamente) y en verano durante más horas del día (de 12 a 17 y de 20 a 23 aproximadamente).

--Ante la necesidad del sistema de contar con energía complementaria para permitir el funcionamiento de la generación renovable, la central Matheu II aporta una capacidad de variación de su producción muy versátil y por lo tanto una flexibilidad operativa que no poseen otros generadores. Por ese motivo la central va a contribuir a una operación más segura del todo el SADI y con menos fluctuaciones en el continuo balance de generación-demanda necesario.

--La Estación Transformadora (ET) Matheu alimenta los partidos de Pilar, Escobar, Tigre, José C. Paz, San Fernando, San Isidro, Vicente López y la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, lo que representa un 15% de la demanda del área del GBA. Dicha ET está practicamente en el límite de su capacidad de abastecimiento. Por su ubicación, la generación de la central Matheu II producirá la descarga de las instalaciones que alimentan la ET al límite y a su máxima potencia y aportará una operación más confiable y segura para abastecer la demanda del área.

Fuente: Transporte y Energía