02/01/20

Reactor nuclear local. Los constructores esperan definiciones para continuar

Conea realizó una parte del diseño y otra lo hizo Impsa.


Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

Las empresas privadas involucradas en la construcción del Carem 25, el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina , esperan definiciones del nuevo Gobierno sobre la continuidad del proyecto, que pone al país como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores modulares de baja y media potencia. Además de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Conea), la decisión final es del secretario de Energía, Sergio Lanziani, experto en temas nucleares.

Impsa es la encargada de una parte del diseño y de la fabricación. La Conea es la encargada del diseño conceptual y Techint ejecuta las obras civiles en Buenos Aires .

Aunque las primeras proyecciones apuntaban a que el prototipo estaría instalado en Atucha el próximo año, el cronograma se demoró y se apunta a fines de 2021 o los primeros meses de 2022.

Sin embargo, desde Impsa entienden que hay que salir lo antes posible al mundo para captar clientes y fondos porque ya hay competidoras (en especial de Estados Unidos ) avanzando. Juan Carlos Fernández, CEO de la empresa, dijo a LA NACION que una asociación público-privada sería un formato conveniente: "Estamos listos para presentar planes, ideas, aportar tecnología y experiencia en diseño y fabricación. La señal debe venir desde el Gobierno".

Impsa es una de las tres firmas de Latinoamérica con certificación Asmen (la requerida en el mundo para diseñar y producir componentes nucleares). Trabaja en el área hace unas tres décadas, cuando empezó a fabricar componentes para Atucha 1. Fernández entiende que hay fondos internacionales para desarrollo de este tipo de proyectos, aunque advierte que "si estabiliza la economía será más fácil conseguir el financiamiento".

El costo total del proyecto no se difunde. Es un dato que maneja la Conea. Techint el mes pasado frenó las obras por demoras en los pagos y las reinició por el dictado de una conciliación obligatoria por parte de Trabajo. En Impsa apuntan que no registraron problemas.

Las expectativas comerciales del Carem 25 pasan por las posibilidades de exportación a países y empresas que requieran abastecimiento eléctrico en zonas alejadas de los grandes centros urbanos o de polos fabriles e industriales con alto consumo de energía (incluyendo la capacidad de alimentar plantas de desalinización de agua de mar). Los costos de generación son más competitivos que los de las centrales de gas y carbón y, además, los módulos requieren menos mantenimiento.

"Hay que analizar y definir la estrategia lo más rápido posible. La Argentina necesita dólares y están abiertas las posibilidades con este desarrollo", dice Fernández.

En distintas presentaciones ante empresarios y en la Cancillería, Rafael Grossi, el argentino designado director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), mencionó al reactor modular como un "ejemplo internacional" por entender que allí se abre un nicho comercial.

Esta primera versión tendrá capacidad para generar 32 megavatios eléctricos. El 70% de sus insumos, componentes y servicios vinculados es provisto por empresas argentinas.

En paralelo al desarrollo del prototipo, la Conea avanza en el diseño conceptual del que será el módulo comercial del Carem, que tendrá una potencia mayor (de entre 100 y 120 MW), y sería la base de una central multi-reactor que permitirá alcanzar costos muy competitivos para el mercado internacional según el organismo nacional.

Para Impsa, admite Fernández, el proyecto es "muy importante tanto en términos tecnológico como en la parte financiera" y, en ese contexto, espera que se aceleren las definiciones de la nueva administración.

Fuente: La Nación