19/11/20

Latinoamérica: las aerolíneas buscan reactivar la demanda con rebajas de hasta el 40% en pasajes



Las compañías aéreas a lo largo y ancho de Latinoamérica buscan aprovechar cierto grado de flexibilización a las restricciones de circulación que se vive en los últimos meses para recuperar el tiempo perdido, así como los pasajeros y la confianza (y claro está, el dinero), y de esa manera poner en marcha una de las industrias más golpeadas por la pandemia.

En México, por ejemplo, Aeroméxico, Viva Aerobus y Volaris han bajado sus tarifas hasta 42% respecto a las ofrecidas en 2019 de acuerdo a un reporte de SIPSE. Aeroméxico, en el tercer trimestre de este año, obtuvo aproximadamente 158,87 millones de dólares de ingresos por tarifas y por cada pasajero cobró un promedio de 85,23 dólares, 42% menos que en el mismo trimestre de 2019, cuando ascendió a aproximadamente 147 dólares. Viva Aerobus pasó de aproximadamente 36 a 26 dólares, una reducción de 27,9%. En Volaris su tarifa promedio ronda los 27,21 dólares cuando en el 3° trimestre de 2019 había sido de 34 dólares, un 20% de diferencia.

Un proceso similar se vive en Bolivia, en donde los boletos para viajar a San Pablo oscilan entre los 390 y 423 dólares, mientras que para volar a Miami se consiguen desde 480 dólares, valores hasta un 40% menores a los que existían previo a la pandemia de acuerdo a agencias de viaje locales.

Boliviana de Aviación (BoA) está ofreciendo promociones con hasta un 57% de descuento en pasajes con respecto a las tarifas reguladas por la ATT (Autoridad de Regulación y Fiscalización de Transporte y Telecomunicaciones de Bolivia), informaron desde EJU citando a fuentes de la aerolínea estatal.

En Colombia, de acuerdo a un reporte del diario El Espectador, las tarifas se han ido reducido durante las últimas semanas. Un pasaje de Bogotá a Panamá con Avianca, que rondaba los 200 dólares, se consigue por 192 dólares; pasajes desde Bogotá hacia Cartagena y Santa Marta también bajaron de 79 dólares a 61 dólares, y de 86 dólares a 69 dólares respectivamente.

LATAM por otro lado practica una política más agresiva, con tarifas entre Bogotá y Cartagena entre 25 y 47 dólares, mientras que a Santa Marta rondaban entre 31 y 72 dólares.

Viva Air, que recientemente lanzó una promoción con pasajes desde 16 dólares para mejorar su nivel de ocupación, ofrece las mismas rutas con pasajes entre 23 y 40 dólares.

De acuerdo a la agencia Aeronáutica Civil de Colombia, el mercado se ha reactivado en un 35%, y se espera que en diciembre la cifra se eleve al 50%.

En Brasil, la tarifa nacional promedio para el segundo trimestre de este año, (según el último informe de ANAC-Brasil publicado el 02/09) fue de 294,92 reales (unos 55,40 dólares). El monto disminuyó en 34,3% en comparación con el mismo período de 2019, cuando el promedio fue de 84,30 dólares, lo que representó la mayor reducción registrada en un segundo trimestre desde 2009.

En el primer semestre del año, el precio medio de la tarifa de vuelos de cabotaje fue de 66,35 dólares, una reducción del 14,9% con respecto a los valores registrados durante el mismo período de 2019.

La oferta de vuelos en Brasil se vio fuertemente afectada por la pandemia. Entre abril y junio de este año, LATAM redujo su oferta de vuelos domésticos en un 90,2%, mientras que Gol y Azul disminuyeron un 89,9% y 81,4%, respectivamente, en comparación con el mismo período de 2019. Durante esos meses, el 12,6% de los pasajes se vendieron a tarifas aéreas inferiores a 18,71 dólares, y 56,9% inferiores a 56,12 dólares.

Entre las principales empresas brasileñas, que representaron el 99,7% de la demanda de transporte aéreo nacional de pasajeros, LATAM tuvo una reducción del 38,9% en la tarifa aérea doméstica promedio en el segundo trimestre de este año en comparación con el mismo período de 2019. Gol y Azul también mostraron una reducción en el indicador, del orden de 36,7% y 25,5%, respectivamente.

A tener en cuenta….

Más allá de la estrategia que cada aerolínea lleve adelante, con estos precios buscan, en primera medida, tener cierto nivel de inyección de dinero que les brinde aire fresco a sus cajas luego de tantos meses de paralización e ir mejorando la ocupación de sus aviones para activar un círculo virtuoso entre la confianza de los pasajeros y de las mismas autoridades para flexibilizar más el movimiento de personas. Volar un avión vacío no le sirve a nadie, pero llenarlo con tarifas a pérdida tampoco es sostenible en el mediano y largo plazo. A medida que el mercado vaya acomodándose a la nueva normalidad también las compañías irán encontrando su nuevo punto de equilibrio.

Mientras tanto, aquellos que tienen la posibilidad de viajar por trabajo o placer y pueden aprovechar estos precios bajos, no duden en hacerlo. No se van a mantener para siempre y, además, van a ayudar a que la industria aerocomercial vuelva a despegar.

Fuente: Aviacionline