13/11/20

Se profundiza la crisis de la industria aérea: una aerolínea argentina pidió la quiebra

La chartera Flyest negociaba parte de su venta con inversores interesados en inyectar capital. Pero las conversaciones se frustraron y la compañía, que tiene entre sus propietarios a ex accionistas de la desaparecida Sol, presentó el pedido.



La pandemia puso en jaque a la industria aerocomercial. Después de una escasa actividad por la cuarentena, la aerolínea argentina Flyest presentó el pedido de quiebra.

Durante el aislamiento realizó vuelos especiales, pero los ingresos no alcanzaron para hacerle frente a la crisis. Aunque su estructura es más chica que la de otras compañías del sector, su operatoria se volvió insostenible.

En junio, había solicitado el concurso de acreedores, del que logró salir en julio, cuando renegoció el 90% de su deuda con proveedores en un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE). En ese momento, comenzaron también las conversaciones con grupos de interesados para vender parte de la compañía, con el objetivo de incorporar el ingreso de nuevos socios y conseguir capital para su despegue en la postpandemia.

Pero las negociaciones no prosperaron y la compañía presentó el pedido de quiebra. "Se frustraron y no se logró llegar a un acuerdo con los potenciales inversores. Ahora, se espera el nombramiento del síndico", señaló a El Cronista Juan Maravilla, director de Planeamiento de Flyest.

La presentación se realizó en el mismo tribunal donde se abrió el concurso, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N° 1, Secretaría N° 1.

La línea aérea comenzó a operar en 2017 y se especializa en vuelos charters, aunque también conecta desde el Aeroparque Jorge Newbery a Buenos Aires con Santa Fe y Sunchales tres veces por semana. Presta servicios para compañías petroleras y mineras y el año pasado ofició como chartera de equipos futbolísticos de primera división como River, Newell’s, Central y Colón de Santa Fe.

La empresa pertenece en un 51% a accionistas de la rosarina ex Sol Líneas Aéreas, del grupo Transatlántica, que dejó de funcionar en 2016. El otro 49% está en manos de la española ILAI, con participación en la valenciana Air Nostrum. Varios directivos, como Maravilla, son ex ejecutivos de la desaparecida Sol.

Su flota está compuesta por dos aviones CRJ-200 Bombardier de 50 plazas de la ex Sol, bajo leasing. A la par del pedido de quiebra, la compañía presentó también la solicitud de la suspensión de su Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA) a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). "Se solicitó por 180 días, dado que se devolvieron las aeronaves. Se canceló el contrato con el lessor para no acumular más deudas", detalló Maravilla.

Por el momento, no hubo despidos de personal, pero no se pagaron los sueldos de septiembre ni de octubre.

Su llegada al mercado nacional generó 120 nuevos empleos directos y 1000 indirectos. "Es parte de la transformación para potenciar el transporte aéreo y con él, la conectividad y el desarrollo del turismo y de las economías regionales. El crecimiento en la oferta de vuelos significa que más argentinos podrán volar, al tener más opciones de destinos, horarios y precios", sostuvo el ex ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, cuando recibió en Aeroparque al primer avión de la aérea.

El caso de Flyest evidencia la crisis del sector. Hace unos días, Avian, compañía que operaba bajo el nombre de Avianca Argentina, le envió telegramas de despido a su personal, después de 19 meses sin pagar sueldos, aportes, contribuciones ni cobertura médica.

Por su parte, la semana pasada, Acciona Airport Services, empresa chilena que prestaba servicios de handling a JetSmart en el aeropuerto de El Palomar, le anunció a la contratista que deja la Argentina. La firma había llegado al país el año pasado y empleaba a 50 personas.

Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), la aviación se enfrenta a una "catástrofe laboral sin precedentes": corren peligro 4,8 millones de empleos, como resultado de la caída de la demanda de viajes aéreos de más del 75%.

La entidad solicitó la asistencia gubernamental de forma urgente. "Las aerolíneas redujeron los costos hasta la médula, pero solo les quedan ocho meses y medio de efectivo en las condiciones actuales. Ya se perdieron decenas de miles de puestos de trabajo y, a menos que los gobiernos proporcionen más ayuda financiera, es probable que aumenten a cientos de miles”, señaló el organismo, en un comunicado conjunto con la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF, por sus siglas en inglés).

Fuente: El Cronista