Por Antonio Rossi

Casi en simultáneo con el apagón masivo que dejó a más de un millón de usuarios de Edesur sin suministro eléctrico, el gobierno de Javier Milei oficializó un nuevo esquema de subsidios energéticos que recortará bonificaciones y trasladará a los hogares un costo adicional de u$s 900 millones anuales que no irá al consumo.
El nuevo esquema impactará en los hogares de altos ingresos, que pagarán aproximadamente un 11% más por la energía que consumen; en la clase media con ingresos superiores a tres canastas básicas familiares (unos $3,8 millones), que perderá los subsidios, y en los sectores de menor poder adquisitivo, por el recorte en la cantidad de energía bonificada que recibirán. En estos casos, los incrementos podrían ubicarse entre el 50% y el 70%.
El apagón que dejó a oscuras a zonas clave como la avenida 9 de Julio y el Obelisco no alteró el plan oficial de avanzar con la quita de subsidios. Según informó la compañía, el corte se originó por una “falla del interruptor de acoplador de barras de la subestación transformadora Bosques”, uno de los principales nodos de distribución de Edesur en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Edesur, otra vez en el centro de la escena
El megacorte volvió a poner en la mira a la distribuidora controlada por el grupo italiano Enel, que cada verano queda expuesta por fallas en el servicio cuando se registran picos de demanda asociados a las altas temperaturas.
Además, el episodio volvió a confirmar que Edesur arrastra una prestación deficiente, en línea con las auditorías técnicas y comerciales que realiza el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).
El último informe semestral sobre el desempeño de las distribuidoras metropolitanas mostró que Edesur incumplió los indicadores de calidad y atención al usuario en todos los partidos bonaerenses y comunas porteñas de su área de concesión.
Multas, auditorías y una nueva investigación del ENRE
Del total de $63.310 millones en multas aplicadas por la duración y frecuencia de los cortes, $57.754 millones correspondieron a Edesur y apenas $5.556 millones a Edenor. Ahora, la intervención del ENRE, que encabeza Néstor Lamboglia, anunció una nueva investigación para determinar las causas del apagón y definir el tipo y monto de las penalidades que se le aplicarán a la distribuidora.
En paralelo, mediante el decreto 943/25, la administración libertaria aprobó el nuevo régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que comenzará a regir en febrero con tres cambios centrales:
- La eliminación de la segmentación tarifaria por ingresos.
- Una doble reducción de las compensaciones estatales y de los consumos bonificados para los sectores medios y bajos.
- La creación de un programa de asistencia para usuarios de garrafas, que se canalizará a través de billeteras virtuales.
Con la entrada en vigencia del SEF, desaparece la segmentación por niveles de ingresos (N1, N2 y N3) y se establecen sólo dos categorías de usuarios residenciales: quienes no recibirán subsidios y quienes continuarán accediendo a la ayuda estatal.
Podrán mantener los subsidios los hogares cuyos ingresos familiares no superen el equivalente a tres canastas básicas totales (CBT), actualmente ubicadas en $3,77 millones mensuales. También seguirán vigentes los criterios de exclusión ya existentes, como ser titular de más de un inmueble, poseer aeronaves o embarcaciones de lujo, contar con vehículos de baja antigüedad o haber comprado moneda extranjera, entre otros.
Qué cambia con el nuevo esquema de subsidios
Entre los primeros alcanzados por la eliminación de subsidios se encuentran los hogares de altos ingresos que hasta ahora pagaban el 89% del precio de la energía eléctrica y el 76% del valor del gas. A partir de febrero, comenzarán a abonar los precios plenos, lo que implicará subas del 11% en el costo del kilovatio hora y del 24% en el precio del metro cúbico de gas.
Para los hogares de menores recursos y de clase media, que actualmente pagan entre el 30% y el 44% del precio de la electricidad y entre el 20% y el 25% del gas, los cambios en los niveles de subsidios y en los topes de consumo bonificado derivarán en aumentos escalonados durante el próximo año, que oscilarán entre el 50% y el 70%.
De cara al invierno de 2027, las proyecciones oficiales anticipan que los usuarios residenciales que actualmente integran esos segmentos deberán afrontar facturas de gas entre dos y tres veces más elevadas que las actuales durante los meses de mayor consumo.
Los usuarios ya inscriptos en el Registro de Acceso a los Subsidios Energéticos (RASE) serán migrados automáticamente al nuevo esquema y podrán actualizar su situación económica en cualquier momento. En el caso de quienes utilizan gas propano por redes o garrafas de diez kilos y aún no estén registrados, deberán hacerlo a través del sitio oficial.
Electricidad, gas y garrafas: cómo queda el sistema de ayudas
En el servicio eléctrico, los hogares que conserven los subsidios accederán a una cobertura base del 50% del precio mayorista de la energía, aplicable a un bloque de hasta 300 kWh mensuales en los períodos de mayor demanda (invierno y verano) y de 150 kWh en los meses templados. Hasta ahora, los subsidios cubrían el 100% de un bloque de hasta 350 kWh para ingresos bajos y de hasta 250 kWh para ingresos medios. Los consumos que excedan esos límites se pagarán a tarifa plena.
En el caso del gas por redes, el subsidio estatal cubrirá sólo el 50% del precio durante el período de mayor demanda, entre abril y septiembre. En los meses de menor consumo, de octubre a marzo, no habrá subsidios y todos los usuarios deberán pagar el valor pleno del servicio.
Los bloques subsidiados de gas natural se definirán según la región geográfica, de acuerdo con los criterios vigentes de necesidades estacionales.
De manera excepcional y sólo durante 2026, se aplicará una bonificación adicional y transitoria del 25% para ambos servicios. Con esa ayuda, el subsidio total para la electricidad alcanzará el 75% en enero, mientras que en el gas —en el que ya no se prevén subsidios en verano— la bonificación inicial será del 25%. Estos beneficios se reducirán a razón de un 2% mensual hasta eliminarse por completo en diciembre del próximo año.
En cuanto al precio pleno del gas, el nuevo esquema prevé que se mantenga estabilizado en u$s 3,80 por millón de BTU durante todo el año, para evitar las fuertes variaciones estacionales entre los valores del verano y los picos invernales.
Para usuarios de garrafas y gas propano, el régimen contempla un subsidio directo que se transferirá a través de billeteras virtuales. Los 3,3 millones de beneficiarios actuales del Programa Hogar serán incorporados automáticamente al nuevo sistema en un plazo de seis meses. La compensación equivaldrá al precio de media garrafa de diez kilos por mes, más una carga adicional durante el invierno.
Nota Editada en LetraP

