
Las autoridades ferroviarias de España avanzan en la investigación del grave accidente ocurrido el domingo por la tarde en la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, donde el descarrilamiento y posterior colisión de dos trenes de alta velocidad dejó al menos 40 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. La principal hipótesis técnica apunta a una posible rotura o falla estructural en uno de los rieles del corredor ferroviario Madrid–Andalucía.
El siniestro se produjo alrededor de las 19.45, cuando una formación de la empresa Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid descarriló al ingresar a la zona de Adamuz. Como consecuencia, parte del tren invadió la vía contraria por la que circulaba, apenas segundos después, un convoy Alvia de Renfe con destino a Huelva. El impacto fue de extrema violencia y provocó el descarrilamiento del segundo tren, cuyos primeros vagones cayeron por un terraplén de aproximadamente cuatro metros.
De acuerdo con los datos oficiales, el balance provisorio asciende a 40 víctimas fatales y más de 150 personas heridas, de las cuales decenas continúan hospitalizadas y varias permanecen en estado crítico. Las tareas de rescate y remoción de los vagones continúan, y las autoridades advirtieron que la cifra de fallecidos podría aumentar, ya que aún se trabaja con grúas de gran porte para retirar los coches siniestrados y verificar si hay personas atrapadas entre los restos.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) confirmó que el foco de las pericias está puesto en la infraestructura. Los primeros informes técnicos señalan la presencia de una junta o tramo de vía dañado en el punto donde se inició el descarrilamiento, aunque los especialistas buscan determinar si esa rotura fue la causa del accidente o una consecuencia del impacto inicial. Por el momento, se descartó un exceso de velocidad y también la hipótesis de un error humano, ya que ambos trenes circulaban dentro de los parámetros operativos y el sistema de señalización no registró anomalías previas.
El contexto previo al accidente también es parte del análisis. En los últimos meses se habían reportado incidencias técnicas en ese sector de la red ferroviaria, vinculadas a la catenaria, la señalización y el estado general de la infraestructura. Incluso, gremios de maquinistas habían advertido sobre vibraciones anómalas en el paso de los trenes por esa zona, aunque todavía no está confirmado si esos antecedentes guardan relación directa con la tragedia.
Mientras continúan las investigaciones, el tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía permanece parcialmente interrumpido, con servicios suspendidos o reemplazados por esquemas alternativos de transporte.
La Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF) expresó su solidaridad con las víctimas, sus familias y los trabajadores ferroviarios afectados por la tragedia ayer. A través de su Sección de Trabajadores Ferroviarios, la organización manifestó su profundo pesar y reclamó una investigación exhaustiva que permita esclarecer las causas del accidente y establecer responsabilidades. Desde la ITF remarcaron también que la seguridad ferroviaria no puede ser una variable de ajuste y subrayaron la necesidad de garantizar inversiones sostenidas en infraestructura, mantenimiento y condiciones de trabajo para evitar que tragedias de esta magnitud vuelvan a repetirse.
Fuente: Notitrans

