
El Gobierno de la Ciudad dio marcha atrás con el esquema anunciado a fines del año pasado y la tarifa del Subte aumentará más de lo originalmente previsto.
De acuerdo con un nuevo decreto publicado en el Boletín Oficial, se dejó sin efecto el cuadro tarifario anunciado -que implicaba un aumento de la tarifa a $1336 y posteriores aumentos mensuales correspondientes al IPC más un 1%– y se oficializó la suspensión de la audiencia pública anunciada para enero.
El nuevo esquema propuesto establece un aumento en dos tramos: uno inmediato a $1363 -que previsiblemente comenzará a aplicarse durante marzo- y un segundo en abril a $1414. La tarifa actualmente vigente, vale recordar, es de $1320.
El esquema también prevé aumentos mensuales, aunque a diferencia de lo publicitado originalmente por el GCBA, serán con la misma fórmula hasta ahora vigente, es decir, IPC más un 2%. Estos incrementos se aplicarán “por el término de once meses”. La modificación de la curva de aumentos se da en medio de la polémica por la metodología de cálculo del IPC que difunde el INDEC.
Desde la Ciudad justificaron la decisión en el hecho de que la tarifa técnica, que resulta de dividir los costos por la cantidad de pasajeros transportados, asciende a $2299,64 (sin IVA) y a $2541,10 (con IVA). A su vez, el GCBA reconoce explícitamente que “los costos de explotación están principalmente relacionados con la estructura de retribución prevista en el contrato de concesión” de Emova.
La entrada en vigencia del nuevo cuadro tarifario (ver documento debajo) está supeditada a la realización de una nueva audiencia pública, que tendrá lugar en forma virtual el próximo miércoles 18 de febrero. Los interesados en participar pueden consultar aquí cómo inscribirse. Cabe recordar que si bien la audiencia es un requisito legal para la aplicación de los nuevos cuadros tarifarios, la instancia no es vinculante.
Los citados valores regirán para el pago con tarjeta SUBE registrada o medios alternativos (tarjetas de crédito, débito, NFC y pago con código QR). En cambio, quienes abonen con tarjeta SUBE no registrada abonarán una tarifa más alta.
Vale recordar, sin embargo, que diversos mecanismos permiten pagar efectivamente menos que la tarifa plena:
los usuarios frecuentes acceden a tarifas que disminuyen progresivamente una vez superados los 20, 30 y 40 viajes mensuales, siempre que utilicen el mismo medio de pago (ver detalle en el cuadro debajo).
los usuarios de la tarjeta SUBE acceden a los descuentos de la “Red SUBE”, de 50% en la primera combinación y del 75% para las siguientes, dentro de las dos horas de la primera validación.
los usuarios que abonen con medios alternativos pueden acceder a descuentos y promociones bancarias que ofrecen significativos ahorros, de hasta el 100% en algunos casos, aunque aplican topes definidos por cada entidad.
A su vez, continuarán en vigencia los beneficios de la tarifa social (que en el Subte tiene criterios propios, diferentes de los de la “tarifa social federal” que aplica en colectivos y trenes) y los abonos y pases para estudiantes, docentes, personas con discapacidad y trasplantadas y jubilados, pensionados y retirados de las fuerzas armadas y de seguridad, a los que se accede mediante tarjeta SUBE. Los términos y condiciones pueden consultarse aquí.
Los incrementos, a su vez, agudizan la brecha existente con la tarifa de los colectivos, tanto de los que dependen de Nación como de la Ciudad -que, además, tienen tarifas distintas-. En el caso de los primeros, los valores oscilan entre $494,83 y $678,42, mientras que los segundos van de $650,11 a $833,73.
Para peor, a diferencia de lo que ocurre en las líneas porteñas, en las nacionales no se prevé ningún esquema de actualización mensual, por lo que están notablemente desfasadas tanto de la tarifa de sus homólogas porteñas como de la del Subte. En cuanto a los colectivos que dependen de la Ciudad, el GCBA ya presentó un esquema de aumentos que llevará inicialmente las tarifas a un mínimo de $659,91 y un máximo de $825,49, con actualizaciones mensuales de acuerdo a la misma fórmula que se usará para el Subte (IPC más 2%).
En cualquier caso, se trata de cifras muy por debajo de la tarifa del Subte. Vale recordar que al menos durante toda la década del 90 y hasta 2012 -cuando el Subte fue transferido a la Ciudad- el valor de ésta estaba equiparado con el boleto mínimo de colectivo.
La situación es tan confusa que un viaje de la misma extensión y de condiciones similares puede terminar costando valores muy distintos dependiendo de si se realiza en Subte, en un colectivo porteño o en un colectivo nacional, cuyas trazas muchas veces se superponen.
Por poner un ejemplo, un sencillo viaje desde Pueyrredón y Santa Fe hasta Puente Pacífico puede costar un precio si se realiza en Subte, otro si se realiza en un colectivo de la línea 68 (porteña) y otro si se realiza en la línea 152 (nacional). Si en la cuenta se consideran factores como los descuentos por usuario frecuente del Subte, la Red SUBE o las promociones bancarias, resulta muy difícil para el usuario tener claridad acerca de cuánto efectivamente se paga por ese servicio o cuál es realmente la opción más económica.
La situación no hace más que exponer nuevamente la falta de una planificación coordinada de los transportes, que en una Ciudad de las dimensiones y las características de Buenos Aires requiere, inevitablemente, de una escala metropolitana.
Fuente: enelSubte

