
La Unión Transitoria de Empresas responsable de la construcción de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz lanzó una nueva licitación por más de 35 millones de dólares para la provisión de combustible, en lo que aparece como otro indicio concreto del proceso de reactivación del proyecto.
El llamado fue publicado por la UTE integrada por China Gezhouba Group, Electroingeniería e Hidrocuyo, encargada de ejecutar el proyecto hidroeléctrico de las represas Néstor Kirchner (Cóndor Cliff) y Jorge Cepernic (La Barrancosa).
La convocatoria contempla un presupuesto estimado de 35.100.000 dólares para el suministro de gasoil que abastecerá la operación de camiones y maquinaria pesada durante la reactivación de los trabajos.
Combustible para la maquinaria de obra
Según el pliego, la licitación prevé la provisión de 39.150.000 de litros de combustibles diésel grado 2 y grado 3, destinados a los equipos que operarán en el complejo hidroeléctrico
El combustible deberá entregarse en el obrador de la represa Jorge Cepernic, ubicado sobre la Ruta Provincial 9 en Santa Cruz.
El contrato tendrá una vigencia de cuatro años y contempla la entrega de volúmenes de combustible de acuerdo con un cronograma de consumo definido por la obra, que se extiende hasta diciembre de 2029.
La documentación técnica establece además condiciones estrictas de calidad del combustible, controles de laboratorio durante la descarga y requisitos para garantizar su rendimiento en las condiciones climáticas extremas de la región, especialmente durante el invierno.
La obra cuenta actualmente con capacidad de almacenamiento para 900.000 litros de combustible, con un stock mínimo operativo de 150.000 litros.
Segunda gran licitación en meses
El llamado para la compra de gasoil se convierte en la segunda licitación relevante vinculada al proyecto en los últimos meses.
En agosto de 2025, la UTE Represas Patagonia había lanzado un concurso de precios para adquirir 108.676 toneladas de cemento destinadas al proyecto hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz, luego de varios años sin movimientos de compra de gran escala.
Ese llamado fue interpretado en su momento como una señal temprana de que la obra podría reactivarse, tras el declino del ritmo de trabajos desde fines de 2022 y la paralización total de las tareas durante 2023.
La adenda que destrabó el financiamiento
Sin embargo, el avance concreto de la obra no comenzó a materializarse hasta la firma de la Adenda 12, el acuerdo entre el Estado nacional y las empresas constructoras que permitió resolver diferencias contractuales y habilitar nuevamente el financiamiento del proyecto.
Ese entendimiento abrió el camino para la reanudación de los trabajos en el complejo hidroeléctrico, considerado una de las obras de infraestructura energética más importantes del país.
La licitación para la provisión de combustible aparece ahora como otro paso dentro del proceso de reactivación del proyecto, ya que el abastecimiento de grandes volúmenes de gasoil es clave para el funcionamiento de los equipos de movimiento de suelo, transporte de materiales y maquinaria pesada.
Fuente: Ahora Calafate

