14/04/26

El Gobierno redefine el esquema de las represas del río Santa Cruz: cambian de nombre y de control

La administración de Javier Milei dispuso que el complejo hidroeléctrico recupere sus denominaciones originales y transfirió su gestión desde ENARSA al Ministerio de Economía, en medio del proceso de privatización.


Las centrales volverán a llamarse Cóndor Cliff y La Barrancosa, mientras la obra pasa a depender del área de Recursos Hídricos para garantizar su continuidad.

El Gobierno nacional oficializó un nuevo cambio en las represas sobre el río Santa Cruz al restituir sus nombres originales —Cóndor Cliff y La Barrancosa— y modificar el esquema de control del proyecto. La medida fue establecida mediante el Decreto 238/2026, que deja sin efecto las denominaciones adoptadas en 2021 durante la gestión de Alberto Fernández.

La decisión implica que las centrales dejan de llamarse «Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic», retomando así la nomenclatura geográfica con la que fueron concebidas originalmente. El decreto también anula disposiciones previas que habían restituido esos nombres en los últimos años.

Se trata de un nuevo capítulo en una larga secuencia de modificaciones vinculadas a los cambios de gobierno. Desde su adjudicación en 2013, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, hasta las decisiones posteriores bajo las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández, la denominación de las represas ha variado en función del signo político de cada administración.

Un cambio administrativo

La nueva normativa introduce una modificación clave en la gestión del proyecto. La obra deja de depender de ENARSA y pasa a estar bajo la órbita de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, dentro del Ministerio de Economía.

Este organismo asumirá el rol de comitente, lo que implica hacerse cargo de la ejecución, la administración de fondos y la supervisión de los contratos vinculados al desarrollo hidroeléctrico.

En la práctica, el traspaso busca centralizar las decisiones operativas y garantizar continuidad en un proyecto considerado estratégico para la matriz energética.

La reestructuración está directamente asociada al proceso de privatización de ENARSA, autorizado previamente por el Ejecutivo. Según se desprende de los fundamentos del decreto, la intención es evitar que la obra quede sujeta a demoras derivadas de ese proceso.

Por ese motivo, se decidió trasladar su control a un área específica del Estado enfocada en infraestructura hidráulica, con el objetivo de sostener el ritmo de ejecución y asegurar el uso eficiente de los recursos.

Además, se instruyó a los organismos involucrados a coordinar una transición ordenada, junto con las adecuaciones presupuestarias necesarias para continuar con el financiamiento del proyecto.

Una obra clave

El complejo hidroeléctrico del río Santa Cruz forma parte del programa nacional de infraestructura energética y prevé una capacidad instalada cercana a los 1.740 megavatios.

Desde su adjudicación, el proyecto atravesó distintas instancias de renegociación, cambios en el financiamiento y revisiones técnicas. En los últimos meses, se avanzó en la reactivación de las obras tras la llegada de fondos internacionales, lo que abre una nueva etapa en su desarrollo.

Fuente: Energiaon