04/06/26

Gremio rechaza despidos en el sector del gas y podría afectar el suministro durante la época más fría del año

La Federación del Gas rechazó las políticas de tercerización. Afirmó que bajará en la calidad del servicio y la seguridad de las instalaciones



El consejo directivo de la Federación de Trabajadores de la Industria del Gas Natural (FETINGRA) dispuso el estado de alerta y movilización en rechazo a las políticas de tercerización y despidos en empresas distribuidoras y transportadoras de gas. El conflicto estalló al tiempo que renunció el titular del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE), Néstor Lamboglia, en medio de "una fuerte interna que cuestiona la capacidad de control del organismo", indicaron fuentes de la actividad.

El secretario General del gremio, Guillermo Mangone, repudió "las cesantías injustificadas que se están llevando a cabo en todo el país", señaló y subrayó que estas medidas resultan "particularmente graves porque se adoptan en un contexto de bonanza económica para las empresas del sector, que atraviesan uno de sus mejores momentos de los últimos años con balances favorables, aumentos tarifarios autorizados y una mejora sostenida de sus indicadores financieros".

Cómo la tercerización amenaza la seguridad del servicio de gas

Según explicó la Federación del Gas, "en lugar de invertir en recursos humanos y capacitación, las ganancias son utilizadas para profundizar procesos de reducción de personal propio", remarcando que "la decisión de desvincular trabajadores con experiencia y años de servicio responde a una estrategia orientada a disminuir costos laborales mediante la sustitución de empleados en relación de dependencia por empresas contratistas y tercerizadas".

Mangone advirtió que esta práctica "no solo vulnera derechos laborales fundamentales, sino que también genera una preocupante precarización de las condiciones de trabajo" y relató que "en numerosos casos, tareas históricamente realizadas por personal capacitado son transferidas a empresas que emplean trabajadores con condiciones más inestables y, en muchos casos, sin la capacitación técnica adecuada para desempeñar funciones vinculadas a un servicio público esencial".

En este marco, manifestó su preocupación por lo que consideró una "pasividad de los organismos de control" frente a estas situaciones, apuntando que "defender el empleo registrado, la capacitación permanente y las condiciones dignas de trabajo es también defender la seguridad, la calidad y la sustentabilidad de un servicio público esencial para todos los argentinos".

La FETINGRA avisó que la reducción sistemática de personal propio y su reemplazo por esquemas de contratación precaria "pone en riesgo no solo las fuentes laborales, sino también la calidad del servicio prestado a millones de usuarios y la seguridad de las instalaciones" y exigió:

  • El cese inmediato de los despidos injustificados
  • La preservación de los puestos de trabajo
  • El respeto por los derechos laborales adquiridos
  • La pelea interna que hizo explotar al regulador del gas

En la actividad, la renuncia de Lamboglia al frente del ENRGE -organismo encargado de regular los servicios de gas y electricidad en todo el país- fue sorpresiva y algunas versiones se refieren a las constantes peleas palaciegas libertarias. A menos de un mes de asumir dejó el cargo en manos de su segundo, Vicente Serra.

Trascendió que el desencadenante de la salida de Lamboglia fue producto de una fuerte interna dentro del directorio con Marcelo Nachón, vocal del organismo que hasta mayo se desempeñaba como interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas).

Las diferencias entre los funcionarios comenzaron con las renovaciones de contratos. Lamboglia proponía no realizarlos hasta que el ENRGE estuviera en funciones, pero Nachón desconoció esa solicitud y días después renovó por 6 meses 73 contratos del Enargas que vencían el 30 de junio, al tiempo que impulsó el pase de planta transitoria a permanente de una integrante del cuerpo asesor del ex interventor Carlos Casares.

También había discrepancias sobre las nuevas oficinas del ENRGE, ubicadas en la histórica sede del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), en Madero al 1000, pero Nachón se negaba a concurrir argumentando que las condiciones edilicias no eran adecuadas.

La semana pasada, el directorio convocó a una reunión para aprobar las subas de tarifas de junio y Nachón no asistió, lo que desató el enojo de Lamboglia, quien argumentó que la constante tensión estaba afectando su estado de salud por su condición de diabético.

Fuente: iProfesional