
Ante el debate planteado en el Senado en torno del proyecto de ley de biocombustibles, el Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi destacó que resulta necesario contar con un nuevo marco legal para relanzar la industria del sector y que el contexto energético actual ofrece una gran oportunidad para ampliar el uso de bioetanol y biodiésel sin generar conflictos con la expansión de la producción petrolera de Vaca Muerta.
Por medio de un documento, el IAE que preside Jorge Lapeña fijó su posición favorable a la sanción de una ley de biocombustubles, pero siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de cuestiones técnicas y económicas que se registran en el plano local y en los mercados internacionales.
El trabajo del IAE apuntó que actualmente “hay siete proyectos de ley presentados por legisladores que concuerdan en dos cuestiones fundamentales: 1) hay que reducir la utilización de nafta y gasoil en nuestro parque automotor de 15 millones de vehículos; y 2) hay que incrementar en todo el país la utilización de bioetanol de caña de azúcar y de maíz; y de biodiesel producido a partir de la soja”.
“Es claro – resaltó el documentoque tanto la normativa bajo la cual se realizaron las grandes inversiones, con un régimen de promoción y beneficios generoso, como así también el marco regulatorio posterior ya han caducado y no son instrumentos adecuados para incentivar la incorporación de valor a la industria. Ante esa situación resulta necesario tener un nuevo marco legal e institucional que tenga en cuenta integralmente el aporte de los biocombustibles a la cadena de valor del sector energético, a la economía nacional y a las economías regionales”.
Entre otros puntos salientes, el análisis del IAE planteó las siguientes cuestiones:
- Debe tenerse presente que Argentina ha reducido a un mínimo las cantidades exportadas de biodiesel y por lo tanto la producción nacional necesariamente debe volcarse al mercado interno; eso implica un mercado nacional con una mayor oferta de biodiesel en competencia entre las empresas no integradas y las empresas integradas, que necesariamente debe aumentar el corte obligatorio, tanto de biodiesel como de bioetanol.
- Con un enfoque sistémico, entendemos que eso no debería perjudicar a nuestra industria petrolera, ya que la confirmación de la clase mundial del yacimiento de Vaca Muerta y el dominio de la tecnología de explotación no convencional ha cambiado sustancialmente la visión de este sector, con las empresas, concentradas en aumentar la producción, mejorando considerablemente la eficiencia de sus procesos, y logrando generar excedentes exportables significativos que se incrementarán en los próximos años.
- Los excedentes de los productos petroleros en Argentina, y en particular de nafta y gasoil pueden tener como destino el mercado regional y los mercados internacionales, aportando divisas criticas para la recuperación económica de nuestro país.
- Es un escenario donde todos los actores ganan, disminuyendo las necesidades de importación de naftas y gasoil, la mayor oferta de biocombustibles mejora sustancialmente la seguridad energética en momentos en que los conflictos geopolíticos hacen impredecible el comportamiento de los mercados.
- El éxito del sector petrolero en Vaca Muerta nos abre un nuevo horizonte en el cual el sector energético en su conjunto puede ser uno de los grandes motores del crecimiento de la economía nacional. Este nuevo marco, por lo tanto, tiene que ser aprobado por amplio consenso de todos los actores involucrados, como una política de estado de largo plazo.
- La nueva normativa debe dar un tratamiento simétrico e igualitario al bioetanol y al biodiesel y evitar los efectos negativos que se pueden encontrar en particular en el texto de la ley presentada por el oficialismo, que es la tendencia a la concentración del mercado de oferta de biocombustibles, así como potencialmente en el mercado de insumos para su producción.
- Para evitar esa situación es necesario prever la intervención y acción inmediata de las instituciones que controlan la competencia y la concentración de los mercados, en particular la recientemente constituida Autoridad de Defensa de la Competencia (ADC), que deberá tener las herramientas adecuadas para actuar en plazos perentorios, evitando el posible abuso de posición dominante.
- Llamamos la atención sobre un punto que debe ser considerado cuidadosamente y es que la participación de los aceites coprocesados para producción de gasoil en refinería de petróleo que no debería formar parte del porcentaje obligatorio establecido para el biodiesel y que idealmente debería tener un piso del 15%.
- Por último, recomendamos que, una buena práctica para relanzar la industria nacional del bioetanol y del biodiesel es establecer una hoja de ruta convergente con la industria brasilera de biocombustibles, teniendo en cuenta las ventajas que puede proporcionar el reciente acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
Fuente: TyE

