
Con cuatro meses de demora, y la corriente del Niño como trasfondo amenazante, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), emitió las constancias de servicio atrasadas y liberó dos de los cinco pagos adeudados a Mardet SRL, la empresa que brinda el servicio de alerta por actividad eléctrica desde 2018.
El giro se produce justo después de la visita al directorio de EANA por parte de altos funcionarios de la embajada estadounidense y de que un rayo matara cuatro yeguas e hiriera a un empleado en el hipódromo de San Isidro.
Si bien los pagos comenzaron a regularizarse, aún persiste la incertidumbre sobre cómo será la provisión del servicio en el futuro. Por ahora, y por un lapso de 70 días, los aeropuertos trabajan con cuentas gratuitas de la firma Vaisana, que envían alertas a los teléfonos móviles, pero no tienen sistemas de luces ni sirenas en pista.
La entrada de Vaisana, de origen finlandés, mientras la subsidiaria de AEM mantiene un contrato vigente, generó también una queja desde una casa matriz a la otra.
Mardet es representante local de la estadounidense Advanced Environment Monitoring (AEM) y aquel año fue la única oferente que cumplía con los requisitos técnicos del pliego. Su contratación se renovó en 2021 y a fines de 2024.
A mediados de este año, EANA dejó de emitirle las constancias de servicio, que necesariamente deben adjuntar a las facturas para poder solicitar el pago, y de responder los llamados y correos electrónicos.
Hasta que Mardet se vio obligada a notificar la suspensión del servicio ya que, según argumenta, como no cobraba, no podía pagarlo a su casa matriz. EANA, por su parte, repitió la versión de “incumplimientos” y “mala gestión” de Mardet, como argumentos para justificar la supuesta rescisión.
Pero, de haber ocurrido algo de eso, debería figurar en las constancias de servicio, a las que tuvo acceso Buenos Aires/12, y no contienen ningún reclamo ni queja de ese orden, de manera que los documentos de EANA desmienten los dichos de sus propios directivos. El gerente de comunicación de EANA no volvió a responder las consultas de este medio.
El punto de inflexión
El punto de inflexión ocurrió la semana pasada. Primero, tras una reunión tripartita entre miembros de la agregaduría comercial de la embajada de Estados Unidos y representantes de AEM y la local Mardet, se decidió que la representación diplomática expresara su malestar.
Esto, según confirmaron distintas fuentes, encendió alarmas que llegaron más arriba de EANA. Puntualmente, al subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, y a los ministros que se disputen el área, Luis Caputo y Federico Sturzenegger.
El primero es la autoridad formal de quien dependen estas agencias, el segundo está particularmente interesado en el mundo aerocomercial y suele tuitear a favor de las low cost. Si esposa le vendió cursos de inglés a EANA, cómo hizo con Cancillería.
El otro elemento que modificó el rumbo del conflicto fue de carácter meteorológico. El miércoles pasado, cayó un rato en la cancha de polo del Jockey Club de San Isidro, ubicada junto al hipódromo. Murieron cuatro yeguas y un empleado resultó herido. El Jockey inició gestiones comerciales para contratar un servicio como el que EANA intentó discontinuar.
El sistema cuestionado por los funcionarios libertarios permite proteger la vida de banderilleros, maleteros y personal de pista en general, al brindar información pormenorizada de cuándo y dónde caerán los rayos.
El caso de Mardet dista de ser una excepción. La gestión encabezada por Norma Rotta pero ejecutada en la práctica por Marcelo Da Silva a las órdenes de Diego Colunga acumula reclamos y conflictos por demoras en los pagos con una larga lista de proveedores. Su falta de pago explica, en buena medida, la crisis del Servicio Meteorológico Nacional.
Fuente: Página 12

